Mardi Himal Route Nepal III



Antes de partir para Nepal me estaba leyendo "Autobiografía de un Yogui". Lo dejé a medio terminar en Madrid. Ya lo retomaría a la vuelta.
Es curioso pero buscando ahora info en otros blogs, he encontrado un par de ellos donde justamente se estaban leyendo este libro al llegar a Pokhara o de camino a ella...
Y a mi que me encantan las sincronías, ya que a mi el libro me cayó en las manos de purita casualidad unos días antes de partir... sonrío mientras suena de fondo en Spotyfy el Mantra de la Tara Verde... que también me acompañó en este trek...

"Joven yogui, ya veo que estás huyendo de tu maestro. Él tiene todo lo que tú necesitas. Debes regresar a él. Las montañas no pueden ser tu gurú. Los maestros no están bajo ninguna compulsión cósmica que limite su residencia  las montañas exclusivamente. El Himalaya y el Tibet no tienen ningún monopolio sobre los santos. Lo que uno no se preocupe de hallar en su interior no podrá descubrirlo transportando el cuerpo de un lugar a otro"

Autobiografía de un Yogui de Pramahansa Yogananda.

Mientras iba leyendo la descripción de Cachemira, no sé por qué a mí se me iba creando en la mente una ciudad celestial, con su Lago Sagrado, sus maravillosos jardines y templos, sus santones y yoguis... el Sol brillando sobre las aguas del lago y las estupas doradas y una temperatura pernenne primaveral... Y la llamé Pokhara.
De repente se despertó en mí la ilusión de visitar esa ciudad tan santa y maravillosa. Entrada a las montañas Sagradas. Único lugar del Planeta donde al parecer desde sus 800m de altitud puedes ver los 8000 miles de los Annapurnas... Y doy fe que así es.

Bueno, la ciudad tiene mucho encanto, pero no el encanto que pudiera tener a mediados de S. XX sino el de una ciudad megaextensa, que se está cargando el lago, pero que aún así conserva ese "espíritu primaveral eterno", con un barniz de rollo guiri montañeril, baretos hippis cuquis y por supuesto sigue manteniendo el honorable título de "Puerta Sagrada hacia los Annapurnas".




El lago sagrado de Phewa Tal. Al fondo los picos nevados de Annapurnas.

Yo guiriteando.

La señal de tráfico más vilipendiada del Planeta.

Celebramos Noche Vieja en Pokhara


Cojimos la barca y la cesta de ofrendas corriendo. A las 9 a.m había que estar en la puerta del hotel con las mochilas preparadas. Llegué a la entrada del Templo y eché un vistazo rápido: Donde fueres haz lo que vieres...
Fuera zapatos, prende las velas de sebo fuera del templo y enciende los inciensos ahí también... Entra... mira qué hace esa mujer, vale. Visto y decoro a la Diosa con todo lo de las cestita, flores, telita roja de flecos dorados, el polvo rojo y el azafrán... y recuerda, príngate el anular y ponte en la frente. Uf! Que ajetreado!! Ellas lo hacen mientras rezan... pues yo eso... va a ser que no me sé nada... bueno pues... Diosita preciosa (aunque es una piedra sin forma teñida de rojo y azafrán cubierta de telas y flores si que es preciosa). Diosita preciosa nos subimos a las montañas, bendice nuestro camino con un tiempo espectacular y grandes viviencias...

Salgo del templo, voy al borde del lago, caso el coco, el agua del coco al lago, el paquetito de maiz y trigo a las carpas hiperalimentadas.
Perfecto. Ponte las botas. Ponte las dos pulseritas que te han quedado en el cestillo y ¡vamos chicos, ya esta!

A las 9 am clavadas en el hotel. Claramente Bahari ha escuchado mi petición y me quiere proteger.

8 a.m. Haciendo las ofrendas oportunas en el templo Bahari antes justo de partir al Mardi Himal.

Vista desde el campamento Australiano


Amanecer sherpa



¿Bosque lluvioso, jungla o selva? Qué más me dará... Es hermoso.


El lago es sagrado, el bosque es sagrado, la montaña es sagrada... Me encanta...


Cuqui Camp

A este es que le dio mal de altura y se bajó al bosque...

Vivan las estufas de leña!

Arrgggg....

No podías dejar de buscarla...



Aquí se ve la Fish Tail, pero vamos que es un corazón... de libro. Machapuchare, la montaña Sagrada.

¡Me enamoré!

Tengo el corazón dividido entre el Cervino y el Machapuchare... ¡Pues les amo a los dos!



Por el valle de la izda. se llega al Annapurnas Base Camp.




Me parece un fotón


A 4500m

Mar de nubes... Hemos llegado al Reino de los Dioses.




Paz

Rododendros trees

El bosque rosado

Esa es Machapuchare. Nosotros llegamos a ella por esa arista de la izda.

Bajando al valle ya hay vida



Civilización



De regreso. Donde caben dos caben diez.

Pokhara se deja querer.








NEPAL III ¡Vamos, vamos! Parque Nacional de Chitwan

El Dalai Lama y yo, sí qué pasa, entre much@s otr@s recomendamos viajar al menos una vez al año a algún lugar donde no hayas estado antes.

Yo lo hago porque me apasiona la Naturaleza, La Madre Tierra en todas sus manifestaciones y porque no concibo mi vida de otra manera más que en "modo aventura".
Vivir la vida en "modo aventura" en mi caso significa que cada día, esté donde esté del Planeta, me despierto con el deseo de descubrir y de aprender, con el deseo de retarme y superarme, con el deseo de superar mis miedos, que son mis mejores maestros y reirme y verme en aprietos, bregar por salir de ellos triunfante o machacada pero con una lección más aprendida y alucinarme con lo flipante que es esta VIDA y lo bello que es este Planeta.

Y viajar me supone una pildorita extra de aventura, aumenta la posibilidad de que pueda vivir un poquito más intensamente de esta forma, porque para avanzar en nuestra evolución es una herramienta tremendamente útil y bastante rápida de transformación personal. Salir de nuestros límites conocidos, de nuestra zona de confort y a poder ser, adaptarte al cambio de cultura (idiomas, sabores, olores, ritmos, tradiciones, religiones...), incluso puede que integrar en mi sistema de creencias alguna nueva que me ofrezca la experiencia, expandir tus horizontes, trabajar la aceptación, transformar tus patrones inconscientes, superarte, afrontar tus limitaciones, hacer un trabajo de aceptación de lo diferente a lo tuyo (que al fin y al cabo sólo son creencias... ideas que nos parecen verdades absolutas y que lo son, pero sólo para tí...), aceptar que "lo diferente" no es mejor ni peor, y que no es diferente para el otro, y que éso no te debe suponer un reto, ni una molestia, ni nada más que un alucinar de lo diversamente infinita que es la vida.

En este viaje a Nepal, el reto que afronto es dejarme llevar, integrarme, aceptar que seré parte de un grupo, pequeño eso sí, las 24h del día sin capacidad real de decidir o gestionar hacia dónde quiero ir, o qué quiero hacer en cada momento porque ya está dado de antemano. Mi mayor decisión durante el viaje será elegir qué quiero desayunar, comer y cenar cada día.

Y con este escenario y después de un trayecto cuesta abajo en furgo hacia el Sur-oeste atravesando montañas, llegamos a Chitwan. Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad desde 1984.

La jungla en época seca es de color pardo.

Hicimos todo lo que con guía pre-contratado o con guía contratado allí puedes hacer basicamente:

Ruta por la zona limítrofe, paseo en barca a primera hora, ruta con el jeep, visita al centro de conservación y cría de los elefantes que usan para vigilar el parque y dar los correspondientes paseos con guiris, visita al criadero de cocodrilos y una de las cosas que más disfruté ¡¡la mañana de avistamiento de aves!! ...
No os hagáis ilusiones, aquí entras con guía contratando servicios o no entras. 
¡¡Que me río yo de los que te van contando que ellos fueron a Chitwan por libre!!! 
En fin, que nos gusta fardar de Indianas...

Y esto fue para lo que dió Chitwan:

¡Benditas noches de chasca y Gorkas!

Tengo la misma foto pero rodeado de guiris como yo. Pero no quiero joder la poesía del momento.

El recodo este, lleno de garitos donde ver la puesta de Sol con cervecitas y hogueras....

La barquitas de buena mañana... Sola hubiera sido brutal

Shhh...


He visto la foto de este árbol lo menos en dos blogs más. Incluido el del "yo fui por libre"...

Elefanta recién parida. Aún expulsando restos de placenta que yace en el suelo en el centro de adiestramiento. Atada de una pata, of course.

No he visto perros más felices que los de Nepal. Quitando a mi Paca claro.


Detalle de un Gharial, el cocodrilo que da risa en vez de miedo.


Poblado Tharu. Quedan pocos que vivan a la manera tradicional pero quedan...










Una de sus tradiciones. Los palomares.


Coincidimos con el Festival del Elefante. ¡Vi un partido de polo en elefante!


 
 
Me encantaba este puente...



Mono pasando la tarde




No vimos al tigre, le olimos y vimos sus huellas, pero... ¡Vimos a estos dos! ¡Que es tan jodido como ver al tigre!!

Hornbill en Chitwan
Cocodrilo cabreado porque le fuimos a molestar





Me encantaban estas zonas pantanosas... tan misteriosas...

Un duende que pasaba por allí


The End...


Ah! Casi lo olvido! El ¡Vamos, vamos! del título de esta entrada, está dedicado al guía que durante estos tres días nos acompañó en Chitwan. Un crack que se lo gozaba buscando aves y que lo único que decía en castellano era ese vamos, vamos una y mil veces como un mantra, que se me quedó grabado en el ocipital...

Dos guías felices: uno venía de descubrir a dos hornbill y el otro partía por la mañana a las montañas...